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Entorno |
Mota del Cuervo se localiza en pleno corazón de la Mancha, donde convergen las provincias de Cuenca, Toledo y Ciudad Real, en la falda de una pequeña serrezuela dominada por siete molinos de viento. Desde este "Balcón de la Mancha" se puede contemplar la inmensa llanura manchega que se extiende hacia el horizonte sin que parezca tener final.
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Se pueden visitar los molinos, no solo ver como son por fuera, sino también por dentro, ver su maquinaria y si es primer domingo de mes y el viento lo permite, los podemos ver funcionar moliendo el trigo.
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A pocos km del pueblo, junto a la ermita de la patrona de Mota, Ntra. Sra de Manjavacas, podemos contemplar una de las muchas lagunas que forman el conjunto de humedales manchegos, de enorme importancia para las aves.
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La formación de estos humedales se debe al relieve llano de la región y la incapacidad de la red hidrológica para drenar las aguas que se acumulan en las cotas bajas además de una conexión muy estrecha entre aguas superficiales y profundas. Su denominador común es la gran fluctuación del nivel de sus aguas y la irregularidad con que se suceden los periodos de desecación e inundación, así como su duración, lo que determina la dinámica de las comunidades biológicas de estos ecosistemas. |
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Otro lugar muy cercano e interesante para visitar es El Toboso, inmortalizado en la obra de Cervantes. Alberga entre sus calles y plazas monumentos de interés histórico-artístico, además de numerosos rincones llenos de encanto de las pequeñas villas manchegas. Entre otras cosas podremos visitar la Iglesia Parroquial de estilo gótico, la Casa Museo de Dulcinea y el Museo Cervantino con ediciones de El Quijote en numerosos idiomas.
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A pocos km de Mota encontramos Belmonte, villa con un muy rico patrimonio histórico en el que destacan de una manera especial sus murallas y puertas y el castillo, unido a estas y con un buen nivel de conservación. Se levantó sobre los restos de otro de 1.324 en el año 1.456. Se trata de una construcción gótica de transición al plateresco con influencia mudéjar. En el núcleo de población son numerosos los monumentos a visitar: Iglesia colegial de San Bartolomé, joya del gótico, Palacio del Infante don Juan Manuel (s. XIV) con Iglesia, Convento y Claustro, Palacio de Buenavista, Casa de los Baillo, Convento de los Trinitarios (s. XVI-VII), Convento de los Jesuitas (s. XVII), Pósito (s. XVI), Casa de Comedias (antiguo corral de teatro del siglo XVII) y la ermita de Nuestra Señora de Gracia (s. XVII).
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Y no muy lejos de Belmonte se encuentra Villaescusa de Haro, pueblo con gran pasado histórico, como demuestran los restos existentes de época romana, visigoda y árabe. Posee el título de villa desde 1.347 y vivió su época más gloriosa durante el reinado de los Reyes Católicos. El casco estuvo amurallado y creció rodeando al castillo que existió en el lugar sobre el que hoy se levanta el Ayuntamiento. Algunos de sus edificios más interesantes son: iglesia parroquial de San Pedro (s. XIII), monumento nacional desde 1937 y en la que destaca su precioso retablo, Palacio de los Ramírez (s. XVI-XVII), Ayuntamiento (s. XVI), ruinas del Convento de Dominicos o de Santa Cruz (año 1.542), ruinas de la antigua universidad (s. XVI), castillo de Haro (s. XV) situado sobre un cerro junto al río Záncara en su término municipal.
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